Por Gerardo Elizondo
Actualizado el 24 de Junio de 2025
Diseño y construcción de casas familiares: lo que aprendí construyendo el hogar de los Herrera
Hay proyectos que se te quedan marcados por años. No por lo complicado de la obra ni por el tamaño del presupuesto, sino por lo que significaron para las personas que los vivieron. Este es el caso de la familia Herrera, una pareja joven con dos hijos pequeños, que me buscó con una idea clara: “Queremos una casa pensada para crecer como familia”.
No era solo diseño. Era el futuro de su vida cotidiana. Y acompañarlos en el proceso de diseño y construcción de su casa familiar fue una experiencia que me reafirmó lo que significa realmente hacer arquitectura con propósito.
El terreno: una promesa y un desafío
Todo comenzó con una videollamada. Me mostraron fotos del terreno: 250 m², ligeramente inclinado, dentro de un fraccionamiento en la periferia de Xalapa. No había servicios aún instalados, pero tenía buena orientación, árboles alrededor y un contexto residencial que apuntaba a consolidarse en los próximos años.
La pareja había comprado ese terreno con ayuda de sus padres, después de años de vivir en un departamento con poco espacio. Lo veían como una inversión y como un nuevo comienzo. Querían que sus hijos tuvieran jardín, que cada uno tuviera su habitación y que la casa fuera lo suficientemente flexible como para adaptarse al paso del tiempo.
Desde el inicio me quedó claro que este no era un “proyecto más”. Iba a ser su primera casa. La más importante.

Diseñar para una familia: entender antes que dibujar
Antes de proponer una sola línea, tuve varias sesiones con ellos. Les pregunté cosas que no siempre se consideran: ¿cómo es un día normal en su casa?, ¿quién se levanta primero?, ¿cocinan juntos?, ¿hay visitas frecuentes?, ¿necesitan espacio para trabajo remoto?, ¿los niños estudian en casa?
Sus respuestas guiaron todo. Él trabajaba desde casa tres días a la semana. Ella amaba cocinar. Los niños necesitaban espacio libre pero seguro. Querían luz natural, conexión visual entre espacios y privacidad cuando fuera necesario.
A partir de eso, armé el primer concepto. Una casa en dos niveles, con zona social abierta, cocina integrada al comedor, estudio cerrado en planta baja, tres recámaras arriba y un patio central que articulara luz y ventilación. Les encantó desde el principio.
El presupuesto y la realidad
Como siempre, el presupuesto fue un tema delicado. Su capacidad de inversión estaba entre 1.6 y 2 millones de pesos, incluyendo todo: diseño, obra, trámites y acabados. Hicimos ajustes estratégicos:
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Estructura sencilla: muros portantes y losas aligeradas
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Acabados limpios pero funcionales: porcelanato en planta baja, loseta cerámica en planta alta
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Carpintería en sitio para reducir costos
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Canceles y ventanales donde realmente aportaran luz, no por estética
Diseñar con presupuesto no significa hacer menos. Significa hacer lo correcto con lo disponible. Y eso solo se logra con experiencia y compromiso.
De plano a obra: el inicio real
Una vez aprobamos el proyecto y cerramos contrato llave en mano, comenzó la parte más intensa: la obra.
Contratamos a un equipo base con el que ya había trabajado antes. Todo estaba calendarizado: cimentación, estructura, albañilería, instalaciones, acabados. Cada semana tenía metas claras. Y yo estaba en obra tres veces por semana, revisando detalles, resolviendo dudas y asegurándome de que todo coincidiera con lo proyectado.
Uno de los retos fue la cimentación: el terreno tenía zonas con relleno y otras más estables. Tuvimos que adaptar la profundidad de zapatas y hacer pruebas de carga para evitar futuros asentamientos. Eso aumentó ligeramente el costo inicial, pero evitó un problema mayor a largo plazo.

La primera vez que visitaron la obra
Recuerdo perfectamente el día que los Herrera llevaron a sus hijos a ver la obra ya levantada. Las paredes estaban a media altura, pero ya se intuía el espacio: la cocina con vista al patio, el corredor lateral, la escalera abierta.
Los niños corrieron entre los muros de block. La madre me abrazó emocionada. El padre me dijo en voz baja: “Ahora sí lo estamos viendo”.
Esos momentos no salen en los planos. Pero son el corazón del proyecto.
Los errores (y cómo evitarlos)
No todo fue perfecto. Tuvimos retraso con el proveedor de ventanas, y eso comprometió ligeramente el avance de acabados interiores. También hubo una fuga en el sistema hidráulico que se detectó en pruebas de presión. Ambas situaciones fueron resueltas rápido porque teníamos supervisión continua y control detallado.
Lo importante no es evitar todos los errores (eso es casi imposible en obra). Lo importante es tener la capacidad de detectarlos a tiempo, resolverlos con profesionalismo y evitar que afecten el resultado final.
Y eso, en mi experiencia, solo se logra cuando el mismo arquitecto que diseña también construye o supervisa personalmente.
Entrega y vida real: el resultado tangible
Seis meses después de haber iniciado la obra, entregamos la casa terminada. Los pisos estaban limpios, los canceles instalados, las puertas ajustadas, las luminarias probadas. Y sobre todo, la casa estaba lista para vivirse.
Ver a esa familia entrar, recorrer su nuevo hogar, colgar las primeras cortinas y comenzar a habitar el espacio… fue profundamente gratificante.
Hoy, un año después, sigo en contacto con ellos. Me han mandado fotos de cumpleaños en el jardín, cenas en la cocina y tardes de tarea en el estudio. Me dijeron: “Se siente como si siempre hubiéramos vivido aquí”. Y no hay mayor recompensa para un arquitecto que esa frase.

¿Cuánto cuesta diseñar y construir una casa familiar?
Esta es una de las preguntas que más recibo, y la respuesta depende del contexto. Pero para darte un rango realista en México:
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Diseño arquitectónico completo: entre 8% y 12% del valor de obra
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Proyecto llave en mano: desde $12,000 a $22,000 MXN por m², según acabados
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Casas funcionales, familiares y bien resueltas pueden construirse desde $1.5 millones en adelante
Y si te preguntas “¿qué tipo de casa puedo construir con 400 mil pesos?”, la respuesta es: una vivienda muy básica, en autoconstrucción parcial, y probablemente sin acabados ni equipamiento completo.
Diseñar y construir con acompañamiento profesional no es un gasto. Es una forma de evitar errores, cumplir etapas y disfrutar realmente el proceso.
Conclusión
La arquitectura y la construcción de casas familiares no debería tratarse solo de metros cuadrados, estilos o presupuestos. Debería tratarse de construir espacios que funcionen para quienes los van a habitar, ahora y en el futuro.
El proyecto de los Herrera me enseñó eso una vez más: que no diseño casas. Acompaño historias familiares.
Arq. Gerardo Elizondo
P.D. Si tienes un terreno o estás evaluando construir tu primera casa, agenda una llamada conmigo. Podemos revisar juntos qué es viable, qué no, cuánto costaría hacerlo bien… y cómo convertir tu idea en un hogar real.
Enlaces de Apoyo
- Conoce como con mi método de 3 Pasos puedo ayudarte a tener la casa que deseas en Veracruz.
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Puedes consultar el Reglamento de Construcción del Municipio de Xalapa para conocer las normativas vigentes sobre alineamientos, uso de suelo y licencias de obra.
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El INEGI ofrece estadísticas actuales sobre vivienda y construcción en México, útiles para tomar decisiones informadas antes de iniciar tu proyecto.
¿Listo para construir sin errores?





